La energía que circula a mi alrededor tiene nombre. Desde que empecé a trabajar muy en serio en mi energía hace un poco más de 6 meses, he sentido muchos cambios, y esto como todo proceso, tiene sus acentos incómodos.
Con todo y herramientas, tenía un enojo que no me podía quitar. Especialmente sentía que quería “matar” a mi esposo. Cualquier cosa que él hacia o decía, me ponía furiosa.
Comencé a hacer preguntas … ¿qué más es posible?, ¿cómo puedo mejorar esto?, y un día tomé conciencia de lo que había detrás del enojo hacia él. Ese enojo venía de todas las veces que he elegido a todos menos a mí.
Eso me trajo recuerdos desde mi infancia, como “tener que cubrir” la ausencia de mi padre, y el no le digas a nadie del tío abusivo, no vayas a “incomodar la familia”, y así muchas ocasiones donde yo me ponía en último lugar por “no hacerla de tos”, “por amor”, “por ser buena”, “porque así debe ser”.
Ver a mi esposo me recordaba todas las veces que yo me dejo en último lugar para “estar bien”. Elecciones como dónde vivir, qué sala, comedor, refrigerador, y muchas cosas trascendentales, con el pretexto de “ser buena esposa” y “no discutir”. Pero la conciencia llega y empieza a incomodar.
Después de tomar conciencia sobre el enojo, hablar de frente con mi esposo, pero sobre todo cuando empecé a elegirme a mi, el enojo “asesino” se fue y comencé una nueva relación con él y conmigo.
”Casualmente” estos últimos días las personas que he atendido en terapia me reportan frustración, enojo, miedo, están hartas de atender a todo mundo, y dejar al final su verdadero anhelo.
¿Qué pasaría si dejo de elegir el enojo?, ¿Qué pasaría si me elijo a mi?, ¿Qué pasaría si uso mi poder?.
¿Estarías dispuesta a elegir lo que en verdad te expanda y te haga feliz?.